Dos casos a considerar en el uso de geoinformación para difusión de los censos (Canadá y Sudáfrica)

El uso de la geo información o información geográfica ha sido reservado por siglos al ámbito oficial de geógrafos. Al menos eso era así hasta el decenio pasado. Hoy en día esto ya no es así. Esta evolución es en parte explicada por el auge en el desarrollo de bases de datos, softwares más amigables, computadores más capaces y mejoras sustantivas en monitores y scanners.

Adicionalmente, la democratización en el uso de este tipo de información fue dramáticamente apalancada en la liberación ordenada por el presidente Bill Clinton que desactivó la “disponibilidad selectiva” de áreas cubiertas en el planeta por el sistema satelital de navegación de los Estados Unidos. A partir de la medianoche del 1ero de mayo de 2000, cualquier civil provisto de un dispositivo de GPS podía conocer su ubicación en el orbe y , con el software y hardware necesario, generar sus propios mapas.

Este importante avance no se detuvo en el plano tecnológico, más aún, los cambios en el uso de la geo información han sido aprovechados en una infinidad de disciplinas humanas, entre ellas, la estadística oficial.

Las oficinas nacionales de estadística de muchos países han comenzado a utilizar tecnologías de información y comunicación para mejorar la presentación de información estadística con referencia geográfica acorde a la ambición de sus calidades censales u otros relevamientos estadísticos. Internet, los SIG (sistemas de información geográficos) y la telefonía móvil (especialmente la inteligente), están evolucionado y generalizando masivamente el uso de información geográfica basada en censos.

Por ejemplo, el caso de Stats Can - la oficina de estadísticas canadiense- ofrece la aplicación GeoSearch un visualizador actualizado con datos del censo 2011 que permite seleccionar localizaciones en Canadá, visualizarlas en un mapa y obtener datos geográficos y demográficos básicos. Para encontrar un lugar específico de interés, los usuarios pueden hacer en la página un zoom o buscar por nombre, código postal, dirección de calle, esquina o código geográfico cualquier localización deseada en el país. La aplicación muestra el mapa indicando los límites geográficos del censo 2011, además de caminos o fuentes de agua identificados.

GeoSearch indica además qué tipo de área geográfica estandarizada para el censo 2011 se está visualizando y cuál es su relación con otras áreas geográficas estandarizadas por el censo. Dispone de una opción para crear cartografías temáticas sobre  aspectos seleccionados del censo en varios niveles territoriales: divisiones del censo (CD), subdivisiones del censo (CSD) y extensiones de censo (CT).

Existen también algunos desarrollos de visualización independientes con una interfase menos técnica pero más intuitiva, como la de http://censusfile.adamhooper.com/ que permite ampliar y reducir la visualización de datos basados en mash ups (mezclas de fuentes) que combinan google maps y microdatos. La aplicación permite descubrir datos tan detallados como tercer y cuarto idioma hablado en un determinado barrio, o el número de hogares conformados por ley en una manzana. Esto es, por cierto, un gran nivel de detalle.



Otro caso con un interesante modelo de difusión por detrás, es la de Statistics South Africa que dispone en su página http://geoinfo.statssa.gov.za/censusdigitalatlas el producto Digital Census Atlas, una interfaz basada en el principio de cartografía interactiva donde el usuario selecciona la variable y el nivel territorial para una representación geográfica. El producto tiene cuatro componentes principales: mapas resumen, mapas específicos, mapas comparativos y función de Reportes.



Esta oficina además ha desarrollado en conjunto con el sector privado poderosas aplicaciones de visualización de datos para iPhone y iPad para múltiples niveles geográficos y temáticos. Otra iniciativa en esta línea de asociación es http://stats.touchlab.co.za/ . El desarrollo invita a conocer el barrio del visitante virtual en 5 sencillos pasos, eligiendo el idioma en que se desea consultar y haciendo clic en el área temática de interés, con opciones entre demografía, ingresos, educación o características de empleo local. La unidad de análisis básica es la de del municipio, bastante mayor que la del caso canadiense. De cualquier manera, una vez seleccionada la ubicación se abre un cuadro con los datos del censo de esa unidad geográfica.

Los dos casos son alentadores y aleccionadores a la vez. Muestran no sólo cómo los gobiernos y las personas están preocupados por sistematizar datos censales para hacerlos visibles en un formato geográfico sino también que enseñan que una política de datos abiertos incentiva una creativa y saludable participación del sector privado en estrecha colaboración con las oficinas nacionales de estadísticas.

Lamentablemente, estos dos casos muestran la excepción más que la regla de América Latina y el Caribe, especialmente comparándolos con los desarrollos evidenciados en términos de visualización de datos geográficos en la presente ronda de censos. La realidad de la región, en este sentido, aún tiene un largo camino por recorrer. Es de esperar que cada vez más oficinas de estadísticas se dejen influenciar por casos como estos, evitando retrasar este tipo de avances hasta la ronda siguiente de censos.

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